Enchiladas Mineras

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Cuando me dijeron en Real del Monte que probaríamos las enchiladas mineras, enseguida me vinieron a la mente las que había comido en el Bajío; hasta pensé que iba a repetir la descripción de un mismo platillo en esta plataforma, pero ¡cuál va siendo mi sorpresa al ver que son totalmente diferentes!

El olor de éstas me atrajo desde el principio, con la preparación de las tortillas recién hechas, la salsa de tomatillo hecha al momento, el pollo… ¡Fue una fiesta para mis sentidos! Comerlas como hace décadas, acompañadas por un rico pulque, me hizo entender por qué los mineros las desayunaban antes de irse a trabajar: constituyen un plato contundente, energético y delicioso con tanto contraste de sabor. Así es más sencillo comenzar las labores y entrar en calor durante las frías mañanas de este maravilloso Pueblo Mágico mexicano.

El secreto para hacer una buena salsa verde es aprovechar un poco del caldo de la cocción del pollo para luego cocer los tomatillos, el chile serrano, el chile jalapeño o cuaresmeño, el ajo, la cebolla y el cilantro con un chorrito de aceite y sal. Después se licúa y se obtiene una salsa de consistencia media, entre líquida y espesa.

Para armar las enchiladas, se doblan o enrollan las tortillas recién hechas, sin relleno. Se bañan con la salsa calientita, se pone encima pechuga de pollo deshebrada y se termina con cebolla picada, cilantro, crema agria, queso desmoronado, rábanos, aguacate y un huevo cocido partido en cuartos.

Además de su magnífico colorido, el increíble sabor de las enchiladas mineras de Real del Monte me transportó a la sazón de aquellas maravillosas abuelas que hacían de una simple cocina un majestuoso lugar donde combinaban sabores y vivencias, que era el secreto de su buen hacer.

Las enchiladas mineras de Hidalgo son una delicia para disfrutarse con todos los sentidos.

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