Para ir con los sentidos bien dispuestos

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Esta vez te voy a contar un modo de saborear con los sentidos diferente al que generalmente hago, donde la comida es la protagonista. Viví tantas sensaciones en las Dunas de Samalayuca que necesito contártelas.

Vale la pena conocer las dunas y dejarte atrapar por el misticismo del desierto. Fue solamente llegar a esta belleza natural y verme de pronto rodeada por un paisaje increíble que provoca toda una mezcla de impresiones.

Todo empieza con la suavidad de caminar sobre su arena blanca tan finita, andar entre las dunas teñidas espectacularmente de dorado por los rayos del sol y observar el arte efímero del viento, que diseña figuras sobre las ellas y las borra inmediatamente después, al igual que a tus propias huellas, dejando limpio el camino para los que vendrán detrás de ti. Es, literalmente, un sitio paradisiaco.

Después de gozar toda la tarde haciendo sandbording, recorriendo las dunas en cuatrimoto o jeep, reír hasta no más poder jugando bubble soccer (un divertido juego de futbol dentro de una burbuja) y dejar escapar tanta adrenalina y emoción, llega el momento de parar y probar un sorbito de sotol, una bebida típica de la región, parecida al mezcal y a la raicilla, con un rico sabor ahumado.

¿Has cenado alguna vez en medio del desierto? Pues antes de deleitarte con esta experiencia, se abre paso a lo místico con una meditación en pleno desierto, con la que te relajas y te encuentras a ti mismo en esa inmensidad, admirando el paisaje natural y el regalo de los hermosos colores del atardecer. Una vez que el sol se ha ido, llega una agradable sorpresa: desde lo alto de la duna se aprecia una sorprendente iluminación que decora una cena maravillosa, con un espectáculo que se puede disfrutar bajo la luna.

¿Te imaginas tanta belleza natural a sólo 50 kilómetros al sur de Ciudad Juárez, en el desierto de Chihuahua? No cabe duda que en México tenemos lugares maravillosos que debemos conocer; de esos que te invitan a disfrutar con todo sentido y con todos los sentidos, literalmente.

Un poco de historia: el 5 de junio de 2009, los médanos de Samalayuca quedaron protegidos por el decreto de Área de Protección de Flora y Fauna firmado por el entonces presidente de México, Felipe Calderón. Además, cuenta con un récord Guinness: el 14 de octubre de 2011 participaron 458 personas, cada una con su telescopio, en la mayor clase de astronomía del mundo, y asistieron más de 2 mil personas.

Conoce más en http://www.chihuahua.gob.mx/areas/samalayuca

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