Xoloitzcuintle, un perro ancestral

(Teotihuacán, Estado de México)

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Me emocioné enormemente al encontrar en Teotihuacán, Estado de México, en pleno siglo 21, unos xoloitzcuintles, una raza canina muy pura y endémica de México, que siempre ha estado ligada con su historia. Este perro ha existido por más de 3 mil años, y hoy en día está en peligro de extinción.

Vi dos canes, una se llama Quesadilla, o le dicen también “la chica punk”, por los pelos tipo cresta que algunos tienen en la cabeza.

No es muy común que la gente tenga xoloitzcuintles de mascota; primero, por su precio tan elevado, y segundo, por los cuidados que requieren, ya que, al no tener pelo en el cuerpo, suelen presentar muchos problemas en su suave piel hasta que cumplen un año. A estos perros les afecta el sol, por lo que es conveniente ponerles aceite de almendra para que su delicadísima piel se proteja y no se descame.

Como todos sabemos, el perro es el mejor amigo del hombre, pero para los mexicas el xoloitzcuintle era algo mucho más que eso: a veces lo utilizaban como alimento, pero sobre todo como compañero de viaje del alma de los difuntos hacia el Mictlán (el inframundo, la eternidad).

Hoy en día son utilizados con fines terapéuticos, ya que al carecer de pelaje, la temperatura de su cuerpo se siente más alta que la de otros perros, por lo que ayuda contra dolores musculares y articulares. Al acariciar a Quesadilla comprobé que desprendía más calor de lo habitual.

El xoloitzcuintle es una mascota muy recomendable para quienes les gusten los animales de compañía y sean alérgicos al pelo. También son ideales para los fanáticos de la historia y las leyendas, como la del viaje de los muertos al Mictlán.

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